Descubre cómo aprovechar cada centímetro de tus paredes con esta guía maestra de almacenaje vertical. Aprende trucos infalibles para ganar espacio en pisos pequeños de forma mágica y con estilo.
A veces me preguntan por qué me emociona tanto hablar de estanterías o de ganchos en la pared. Y la respuesta es sencilla: porque el orden te da libertad mental. Cuando dejas de pelearte con tu casa, empiezas a disfrutarla. Y en un piso de 30, 40 o 50 metros, la única dirección lógica para crecer es hacia arriba.
Si te sientes agobiada por las cosas, si sientes que tu casa se te echa encima, prepárate. Vamos a romper las reglas convencionales y a descubrir cómo ese aire que ahora mismo no sirve para nada se va a convertir en tu salvación. No es magia, es estrategia, y te aseguro que después de leer esto vas a mirar tus paredes con unas ganas locas de empezar a taladrar (con permiso del casero, claro).
- La Filosofía del Pensamiento Vertical: Cambia tu Chip.
- Las Estanterías que Tocan el Cielo: El Poder de la Continuidad.
- El Espacio Sobre la Puerta: Un Tesoro Oculto.
- Paneles Perforados: La Versatilidad Hecha Mueble.
- La cocina, donde cada centímetro vertical cuenta el doble.
- El baño o cómo hacer magia en dos metros cuadrados.
- Dormitorios que parecen nubes.
- Pasillos y rincones, el arte de lo estrecho.
- El techo, la última frontera del almacenaje vertical.
- hacer que todo este almacenaje vertical no te agobie.
- Teletrabajo en miniatura: El despacho vertical.
- El recibidor, la primera impresión cuenta.
- La estética del orden (Para que no parezca un almacén).
- El toque final: Tu casa, tus reglas.
- Preguntas Frecuentes sobre Almacenaje vertical en Pisos Pequeños.
- ¿Qué hago si vivo de alquiler y no puedo taladrar las paredes?
- ¿No se acumula mucho polvo en las zonas altas?
- ¿No da sensación de claustrofobia tener tantas cosas en las paredes?
- ¿Cómo sé si mi pared aguantará el peso de una estantería llena de libros?
- ¿Es muy caro hacer todos estos cambios?
- ¿Es mejor dejar las estanterías abiertas o cerrarlas con puertas?
- ¿Cómo limpio las estanterías que están cerca del techo?
- ¿Qué plantas funcionan mejor en estanterías altas?
- ¿Puedo poner almacenaje vertical en paredes de pladur?
La Filosofía del Pensamiento Vertical: Cambia tu Chip.
Lo primero que quiero que hagas es un ejercicio conmigo. Ponte en el centro de tu salón o de tu habitación, ahora, olvida que existen los muebles. Mira las paredes desde el suelo hasta el techo. ¿Ves todo ese espacio libre? Es como un terreno sin edificar en medio de la ciudad.
Normalmente, los seres humanos tendemos a colocar cosas a la altura de nuestros ojos o de nuestras manos. Por eso la mayoría de los muebles miden entre 80 centímetros y un par de metros. Pero, ¿qué pasa con esos últimos 40 o 60 centímetros hasta el techo? Ahí es donde reside el verdadero tesoro de los pisos pequeños.
Aprovechar el espacio de almacenaje vertical no es solo poner baldas, es una forma de entender la arquitectura de tu vida. Es decidir qué cosas necesitas tener a mano y qué cosas pueden vivir en las alturas, esperando su momento de brillar. Es, en definitiva, dejar que el suelo respire para que tú también puedas hacerlo.
Las Estanterías que Tocan el Cielo: El Poder de la Continuidad.
Una de las mejores inversiones que he hecho nunca fue cambiar mis estanterías estándar de una famosa tienda sueca por unas que llegaban literalmente hasta el techo. Hay algo casi psicológico en esto. Cuando una estantería se queda a medio camino, el ojo corta la pared y el espacio parece más pequeño y fragmentado.
Estanterías de suelo a techo.
Cuando instalas estanterías que cubren toda la pared verticalmente, ocurre un milagro visual. Las líneas verticales atraen la mirada hacia arriba, lo que engaña al cerebro haciéndole creer que el techo está más alto de lo que realmente está. Además, la capacidad de almacenaje se multiplica de forma increíble.
En las baldas superiores puedes colocar todas esas cosas que usas una vez al año: la ropa de otra temporada, los adornos de las fiestas, la documentación de hace cinco años, o ese equipo de acampada que tanto te gusta pero que ocupa medio armario. Si usas cajas bonitas y uniformes del mismo color que la pared, el efecto será de orden absoluto, casi como si el almacenaje vertical fuera parte de la propia arquitectura de la casa.
Baldas flotantes: Ligereza y funcionalidad.
Si no quieres llenar toda una pared con una estructura pesada, las baldas flotantes son tus mejores amigas. Son perfectas para esos rincones muertos donde no cabe un mueble convencional. Por ejemplo, en ese hueco de treinta centímetros entre la ventana y la esquina.
Lo que me encanta de las baldas flotantes es que no tienen soportes visibles que recarguen la vista. Dan una sensación de ligereza maravillosa. Puedes colocarlas en escalera, de forma asimétrica, o en líneas largas que recorran toda una habitación. Imagina una balda única que recorra todo el perímetro del salón a unos 30 centímetros del techo. Es el lugar perfecto para poner todos tus libros sin quitarle espacio a un sofá, o a una zona de paso.
El Espacio Sobre la Puerta: Un Tesoro Oculto.
Este es, sin duda, mi truco favorito y el que más sorprende a mis amigas cuando vienen a casa. Si te fijas, sobre casi todas las puertas de una casa estándar hay un espacio vacío de unos 30 o 40 centímetros. Es un espacio muerto, nadie lo mira, nadie lo usa. ¡Hasta hoy!
Instalar una balda sencilla sobre el marco de la puerta es una jugada de genio. En el baño, por ejemplo, es el sitio ideal para poner los rollos de papel higiénico de repuesto o las toallas limpias enrolladas. En el dormitorio, puede albergar esas cajas con recuerdos, o zapatos de otra estación.
Lo mejor de este almacenaje vertical es que es prácticamente invisible. Cuando entras en una habitación, no sueles mirar hacia atrás y arriba, así que puedes tener un montón de cosas guardadas ahí sin que afecten para nada a la sensación de amplitud del cuarto. Es como tener un trastero secreto en cada habitación.
Paneles Perforados: La Versatilidad Hecha Mueble.
Si todavía no has descubierto los paneles perforados (o pegboards), prepárate para enamorarte. Vienen del mundo de los talleres y las herramientas, pero se han adaptado al diseño de interiores con una elegancia asombrosa.
Lo que hace que estos paneles sean mágicos es su flexibilidad. Tienes una superficie llena de agujeritos donde puedes poner ganchos, pequeñas baldas, clips o recipientes. Y lo mejor es que puedes cambiar la configuración siempre que quieras.
En la oficina en casa.
Si teletrabajas en un rincón del salón, un panel perforado en la pared frontal te permite tener todos los bolígrafos, cuadernos, cascos y cables perfectamente organizados sin ocupar ni un milímetro de tu mesa. La mesa se queda despejada para que puedas trabajar a gusto, y todo lo que necesitas está flotando justo delante de ti, al alcance de la mano.
En la cocina o la entrada.
En la cocina, un panel perforado te permite colgar sartenes, cucharones, especias y hasta el papel de cocina. En la entrada, es el organizador definitivo para llaves, correas, gafas de sol y sombreros. Es una solución que apenas ocupa fondo (unos dos o tres centímetros), pero que resuelve el caos de mil objetos pequeños que suelen acabar rodando por los cajones o las encimeras.
La cocina, donde cada centímetro vertical cuenta el doble.
Si tu cocina es tan pequeña que tienes que salirte para cambiar de opinión, este apartado te va a salvar la vida. Normalmente cometemos el error de llenar la encimera de cosas: la cafetera, la tostadora, el bloque de cuchillos, el bote de los cubiertos… ¡Error! La encimera es para trabajar, no para almacenar. Vamos a subirlo todo.
La rebelión de los bajos de los armarios.
¿Te has fijado alguna vez en la parte de abajo de tus muebles altos de cocina? Ahí hay un espacio de aire precioso que suele estar totalmente desaprovechado. Existen unos soportes metálicos que se deslizan en el estante y te permiten colgar las tazas por el asa. De repente, tienes diez tazas flotando y has liberado medio estante dentro del armario.
Pero no te quedes ahí. También existen soportes para colgar las copas de vino por el pie, o incluso portarrollos de papel de cocina que se enganchan ahí mismo. Todo lo que esté colgando es espacio que ganas en la superficie de trabajo. Es una sensación de libertad increíble cuando por fin tienes sitio para cortar la cebolla sin tirar el salero.
Tiras magnéticas: mucho más que cuchillos.
Seguro que has visto las típicas tiras imantadas para los cuchillos de chef. Son geniales, pero ¿sabías que puedes usarlas para mil cosas más? Yo tengo una pequeña tira magnética en el lateral de la nevera para las especias. Compré unos botecitos metálicos pequeños, les puse una etiqueta mona y ahí están todos, ordenados verticalmente. Ocupan cero espacio y los tengo a la vista mientras cocino.
Incluso puedes usar estas tiras para sujetar las tapas de los botes de cristal bajo los estantes. Pegas la tira, y los botes de frutos secos o pasta se quedan colgando. Es visualmente muy chulo y aprovechas una zona que de otra forma sería solo aire.
El interior de las puertas: tu despensa secreta.
Si abres la puerta de tu despensa o de cualquier armario de la cocina, verás una superficie plana y maravillosa que está pidiendo guerra. Venden unos estantes muy finitos de alambre que se pegan o se atornillan por dentro.
Ahí es donde guardo yo las tapas de los tuppers (que siempre están rodando por ahí), el papel de aluminio, el film transparente o incluso las tablas de cortar. Al cerrar la puerta, todo desaparece de la vista, pero está perfectamente organizado y accesible. Es aprovechar el fondo del armario de una forma inteligente con el sistema de almacenaje vertical.
El baño o cómo hacer magia en dos metros cuadrados.
El baño suele ser el gran olvidado de la decoración, pero en un piso pequeño es el lugar donde más se nota el agobio. Entre los botes de champú, las cremas, el secador y las toallas, aquello puede parecer una selva. Pero tranquila, que vamos a meterle mano.
La zona sobre el inodoro: el espacio premium de almacenaje vertical.
Mucha gente deja la pared que está encima del váter totalmente vacía o, como mucho, pone un cuadro. ¡Qué desperdicio! Ese hueco es perfecto para poner una estantería de escalera o unas baldas de madera bonitas.
Aquí puedes guardar las toallas limpias enrolladas (que ocupan menos y quedan de hotel de lujo), cestas de mimbre con el papel higiénico o tus productos de belleza diarios. Si usas cestas, evitas el ruido visual de ver mil botes de colores distintos y el baño parece mucho más zen y ordenado.
Organizadores de zapatos para la ducha y la puerta.
No me he vuelto loca. Los organizadores de zapatos de tela o plástico transparente que se cuelgan detrás de las puertas son el invento del siglo para los baños pequeños. Yo tengo uno detrás de la puerta del baño y ahí meto de todo: el secador, las planchas del pelo, el stock de geles, el botiquín…
Y si tienes una ducha pequeña, busca los que son de malla impermeable. Puedes colgarlos de la propia barra de la cortina o de la mampara hacia dentro y tener todos los botes de champú y esponjas en vertical. Así no tienes que agacharte ni tenerlos todos amontonados en las esquinas del plato de ducha, donde siempre acaban cogiendo moho.
Espejos con truco.
Si tienes que cambiar el espejo del baño, por favor, busca uno que sea también armario. Los modelos modernos son súper finos y apenas sobresalen de la pared, pero te permiten guardar todos esos botecitos pequeños de perfumes, medicinas o cremas que suelen estar por medio. Tener la zona del lavabo despejada cambia por completo la energía con la que te preparas por la mañana.
Dormitorios que parecen nubes.
En el dormitorio, el objetivo es que el ambiente sea relajado. Si tienes mil cajas por el suelo, tu cerebro no desconecta. Por eso, el almacenaje vertical aquí tiene que ser discreto pero potente.
El cabecero como centro de operaciones.
Si no tienes espacio para mesitas de noche, no intentes meterlas a la fuerza. Un cabecero con estantes laterales o una balda que recorra la pared por encima de la cama hace la misma función y ocupa la mitad. Puedes poner el flexo de lectura anclado a la pared o a la propia balda, liberando espacio para tu libro actual y un vaso de agua.
Incluso hay gente muy apañada que pone una estantería tipo puente que rodea la cama. Es una forma fantástica de tener una librería enorme sin perder un solo metro de habitación. Dormir rodeada de tus libros favoritos es una de las sensaciones más acogedoras que existen.
Percheros de pared y barras colgantes.
Si tu armario es diminuto (bienvenida al club), saca provecho de las paredes. Una barra metálica sencilla colgada del techo o de la pared puede servir para preparar la ropa que te vas a poner al día siguiente, o para colgar esas prendas más bonitas que casi sirven de decoración.
Yo uso mucho los ganchos individuales para los bolsos y los sombreros. En lugar de tenerlos todos amontonados y deformándose en el fondo del armario, los tengo en la pared formando una composición. Es práctico y le da personalidad al cuarto.
En un piso pequeño, el dormitorio suele acabar siendo el «trastero» de las cosas que no queremos que vean las visitas. Pero eso se acabó. Si quieres dormir bien, necesitas que el aire fluya.
El armario que crece hacia adentro y hacia arriba.
Si tienes un armario empotrado, lo más probable es que tenga una sola barra y un estante superior difícil de alcanzar. Aquí tienes tres trucos para duplicar su capacidad:
- Doble barra: Instala una segunda barra a media altura para pantalones y faldas. Aprovechas el hueco que queda bajo las camisas.
- Bolsas de vacío en el altillo: Todo lo que no sea de esta temporada tiene que ir al punto más alto, comprimido al máximo.
- Organizadores colgantes de tela: Son geniales para zapatos o jerséis doblados, aprovechando la altura del armario sin necesidad de carpintería.
Camas con «superpoderes».
Si estás a tiempo de elegir cama, el canapé es innegociable. Pero si ya tienes una cama con patas, no la tires. Venden unos elevadores de patas que suben la estructura unos 10-15 cm, lo suficiente para que quepan cajas de almacenaje bajo la cama que antes no entraban. Es un espacio de 2 metros cuadrados que estaba pidiendo a gritos ser usado.
Pasillos y rincones, el arte de lo estrecho.
A veces pensamos que los pasillos son solo para caminar, pero en un piso pequeño, un pasillo es un lujo que hay que rentabilizar. Lo mismo pasa con las esquinas. ¿Cuántas esquinas tienes ahora mismo en casa que solo sirven para acumular pelusas? Vamos a darles una utilidad real.
Pasillos que son más que un camino.
Si tu pasillo tiene al menos 90 centímetros de ancho, puedes permitirte poner algo. No hablo de un armario enorme, sino de estanterías súper estrechas, de esas que tienen apenas 15 o 20 centímetros de fondo. Son perfectas para los libros, para las películas o, incluso, para crear una pequeña galería de fotos con baldas para cuadros.
Otra idea que me fascina para los pasillos es instalar una hilera de ganchos bonitos a media altura. Si lo haces con gusto, puedes colgar ahí los abrigos que más usas, el bolso o, incluso, las sillas plegables que usas cuando vienen visitas. Al estar todo en línea y pegado a la pared, no estorba el paso y liberas muchísimo espacio dentro de los armarios de las habitaciones.
Esquinas aprovechadas al milímetro.
Las esquinas suelen ser agujeros negros de espacio. Sin embargo, existen estanterías de rincón que son una maravilla. En el salón, una estantería de esquina de arriba a abajo puede albergar toda tu colección de plantas, creando una columna verde preciosa que no ocupa espacio útil.
En el dormitorio, una pequeña balda de esquina puede sustituir a una mesita de noche si el espacio es realmente crítico. En la entrada, un perchero de esquina te permite aprovechar ese ángulo muerto para dejar los paraguas y las chaquetas. Se trata de suavizar los ángulos de la casa y hacer que trabajen para ti.
El techo, la última frontera del almacenaje vertical.
Sé lo que estás pensando: ¿colgar cosas del techo? ¿No quedará raro? Pues te prometo que, si se hace con estilo, queda increíble y es la solución definitiva para objetos voluminosos.
Colgadores de techo para bicicletas y más.
Si eres de las que se mueve en bici por la ciudad pero odias tenerla estorbando en el recibidor, los ganchos o poleas para el techo son tu salvación. Subes la bici, queda pegada al techo y el suelo queda totalmente libre. Es una solución de ingeniería doméstica que te hace sentir que vives en un loft de Nueva York.
En la cocina, si tienes techos altos, un soporte colgante para las ollas y sartenes sobre una isla o una mesa no solo es práctico, sino que le da un aire de cocina profesional que me encanta. Eso sí, asegúrate de que los anclajes sean fuertes, ¡no queremos accidentes!
El jardín colgante.
No es almacenaje propiamente dicho, pero si te gustan las plantas y no tienes donde ponerlas sin que te quiten sitio en las mesas, cuélgalas. Usa maceteros de macramé o soportes metálicos que bajen del techo. Al liberar las superficies, la casa se ve mucho más limpia visualmente y tú sigues disfrutando de tu selva particular.
hacer que todo este almacenaje vertical no te agobie.
Esta es la parte más importante. No queremos que tu casa parezca un almacén de logística o una tienda de muebles abarrotada. Queremos un hogar. El secreto para que el almacenaje vertical funcione es el equilibrio visual.
El truco del color y la uniformidad.
Si vas a poner muchas baldas o cajas en las alturas, intenta que sean del mismo color que la pared. Si tu pared es blanca y pones baldas blancas con cajas blancas, el conjunto se funde con la estructura de la casa y desaparece de la vista. Es lo que yo llamo el almacenaje vertical invisible.
Si por el contrario quieres que sea una pieza decorativa, usa materiales nobles como la madera o el metal, pero mantén un orden estricto. El desorden en las alturas agobia mucho más que el desorden a nivel del suelo, así que usa cestas y cajas para ocultar el caos de los objetos pequeños.
Menos es más, incluso en el almacenaje vertical.
No satures todas las paredes, deja espacios vacíos para que el ojo descanse. La clave de un piso pequeño con éxito es el contraste entre zonas muy aprovechadas y zonas totalmente despejadas. Esa alternancia es la que da la sensación de amplitud y de que todo está bajo control.
Teletrabajo en miniatura: El despacho vertical.
Hoy en día, quien más y quien menos necesita un rincón para el ordenador. Pero claro, en 40 metros cuadrados, poner una mesa de oficina parece un sueño imposible. Pues saca la libreta, que aquí viene mi solución favorita.
Escritorios de pared (o cómo trabajar en el aire).
Olvídate de las mesas con cuatro patas que ocupan medio salón. La solución son los escritorios abatibles o las baldas de escritorio. Se anclan a la pared y, cuando terminas de trabajar, los cierras o, simplemente, quedan integrados sin robar espacio visual al suelo.
Si lo combinas con una estantería superior, tienes toda tu oficina en menos de un metro de pared. Es una forma de separar el trabajo de la vida personal: cuando el escritorio se cierra, la jornada ha terminado. Esa paz mental no tiene precio.
Aprovecha el interior de los armarios como oficina.
¿Tienes un armario empotrado que te sobra (ojalá, ¿verdad?,) o un hueco entre dos columnas? Puedes crear un «cloffice» (closet + office). Quitas las puertas del armario, instalas una balda profunda a modo de mesa y otras más altas para los libros. El resultado es un despacho integrado que no invade el salón.
El recibidor, la primera impresión cuenta.
El recibidor suele ser un pasillo estrecho donde entramos con el abrigo, las llaves y el bolso. Si no tienes cuidado, se convierte en el vertedero de la casa en cuanto cruzas el umbral.
Zapateros extrafinos: Tus mejores aliados.
Existen zapateros de apenas 15 centímetros de fondo que se anclan a la pared. Son una maravilla porque puedes ponerlos detrás de una puerta o en el pasillo más estrecho del mundo. Encima de ese zapatero, pon una bandeja bonita para las llaves y un espejo. Ya tienes un recibidor funcional que no entorpece el paso.
Ganchos a diferentes alturas.
Si tienes niños o simplemente muchos accesorios, pon ganchos a diferentes niveles. Los abrigos arriba, los bolsos a media altura y las correas del perro o las mochilas más abajo. Aprovechas la verticalidad de la pared y evitas que todo se amontone en un solo perchero que acaba pareciendo una montaña de ropa.
La estética del orden (Para que no parezca un almacén).
Después de tanto hablar de baldas, ganchos y cajas, es importante recordar que tu casa no es una tienda de bricolaje. Para que todo este almacenaje vertical sea agradable a la vista, sigue estos tres consejos de oro:
- Regla del 70/30: no llenes las estanterías hasta arriba. Deja un 30% de espacio libre o con algún objeto puramente decorativo (una planta, una foto). El aire entre los objetos es lo que da sensación de lujo y desahogo.
- Repite materiales: Si usas cajas de madera, que todas sean de la misma madera. Si usas cestas de mimbre, que tengan el mismo trenzado. La uniformidad visual calma el cerebro y hace que el espacio parezca más grande.
- Iluminación estratégica: Pon algún punto de luz en las zonas de almacenaje vertical. Una tira LED bajo una balda o un foco dirigido a una estantería alta elimina las sombras oscuras que suelen hacer que los pisos pequeños parezcan cuevas.
El toque final: Tu casa, tus reglas.
Vivir en un piso pequeño es un máster en autoconocimiento. Te obliga a decidir qué es importante y qué no. Aprovechar el espacio de almacenaje vertical es, en realidad, una forma de priorizarte a ti misma, de darte espacio para moverte y para pensar.
Espero que con esta guía sientas esa energía de querer cambiarlo todo. No hace falta que sea mañana. Empieza por una balda, una sola y observa cómo cambia tu sensación al entrar en esa habitación.
Preguntas Frecuentes sobre Almacenaje vertical en Pisos Pequeños.
¿Qué hago si vivo de alquiler y no puedo taladrar las paredes?
Esta es la pregunta del millón. No desesperes, hay soluciones. Existen barras de presión que van del suelo al techo y te permiten añadir estantes o ganchos sin hacer ni un solo agujero. También hay adhesivos de alta resistencia que aguantan bastante peso, ideales para colgar cuadros o baldas muy ligeras en el baño. Y siempre puedes optar por muebles altos que se apoyen en el suelo pero aprovechen la verticalidad, como las estanterías tipo escalera.
¿No se acumula mucho polvo en las zonas altas?
Siendo sincera contigo: sí, el polvo llega a todas partes. Mi consejo es que en las zonas más altas guardes cosas dentro de cajas cerradas. Así, solo tendrás que pasar el plumero por encima de la caja de vez en cuando y lo que hay dentro estará impecable. Evita dejar objetos pequeños sueltos a mucha altura si no quieres pasarte la vida subida a una escalera limpiando.
¿No da sensación de claustrofobia tener tantas cosas en las paredes?
Solo si lo haces sin planificación. Si llenas todas las paredes hasta el techo, sí, te sentirás encerrada. El truco es elegir una pared protagonista por habitación para el almacenaje vertical y dejar las demás más ligeras. Además, usar colores claros y mantener las cosas organizadas visualmente elimina esa sensación de agobio.
¿Cómo sé si mi pared aguantará el peso de una estantería llena de libros?
Es vital conocer el material de tus paredes. Si es pladur (cartón yeso), necesitas tacos especiales y no puedes cargar pesos excesivos sin buscar los perfiles metálicos internos. Si es ladrillo, tienes mucha más libertad. Ante la duda, consulta en una ferretería de barrio, que suelen saber un montón, y nunca sobrepases el peso recomendado por el fabricante de la estantería.
¿Es muy caro hacer todos estos cambios?
Para nada. La mayoría de las ideas que te he dado, como las barras de cocina, los ganchos o las baldas básicas, son muy económicas. Lo que requiere es más tiempo e ingenio que dinero. Puedes ir poco a poco, una balda este mes, un panel perforado el siguiente. La inversión se paga sola con la paz mental que ganas gracias al almacenaje vertical.
¿Es mejor dejar las estanterías abiertas o cerrarlas con puertas?
Depende de tu nivel de orden. Si eres muy meticulosa, las estanterías abiertas dan más amplitud. Si tiendes a acumular cosas de colores y formas variadas, mejor pon puertas (preferiblemente del mismo color que la pared), para ocultar el «ruido visual».
¿Cómo limpio las estanterías que están cerca del techo?
Usa un plumero telescópico. No necesitas subirte a una escalera cada semana. Y como te dije antes, guarda lo que esté muy alto en cajas cerradas; así el objeto en sí no se ensucia, solo la caja.
¿Qué plantas funcionan mejor en estanterías altas?
Las plantas colgantes son las reinas. El Poto o la Ceropegia woodii (cadena de corazones), son perfectas porque crecen hacia abajo, enfatizando la verticalidad y dando un toque fresco y vivo a las alturas.
¿Puedo poner almacenaje vertical en paredes de pladur?
Sí, pero con cabeza. Usa siempre tacos específicos para pladur (los de «paraguas»), y evita poner pesos excesivos como enciclopedias. Para cosas ligeras como ropa, toallas o decoración, no tendrás ningún problema en usar este tipo de almacenaje vertical.
Bueno, amiga, hemos llegado al final de esta superguía sobre almacenaje vertical. Espero de todo corazón que estos consejos te sirvan para ver tu casa con ojos nuevos. Que cada vez que mires una pared vacía, veas una oportunidad y no solo un límite.
Tu casa es tu refugio, el lugar donde recargas pilas para comerte el mundo, y te mereces que sea un sitio donde te sientas libre, no apretujada. Ya verás que, en cuanto empieces con el primer cambio, esa energía te va a atrapar y no vas a querer parar hasta que cada rincón de tu hogar sea perfecto.
¿Qué te ha parecido toda esta aventura de almacenaje vertical? ¿Hay algún truco que te haya dejado con la boca abierta o alguno que ya estés deseando probar hoy mismo? Me encantaría que me lo contaras abajo en los comentarios. Me hace muchísima ilusión saber que estas ideas cobran vida en vuestras casas. ¡Anímate a comentar y compartamos más trucos entre todas!
¿Te animas a empezar por ese hueco encima de la puerta o prefieres lanzarte a por las estanterías del pasillo? ¡Cuéntamelo todo!






