¿Quieres dominar el punto de tallo de forma definitiva? Descubre los secretos, trucos y errores comunes en esta guía épica de bordado. ¡Entra y transforma tus diseños hoy mismo!
¿Alguna vez has mirado un bordado y te has preguntado cómo consiguen esas líneas tan fluidas, que parecen casi una cuerda delicada dibujada sobre la tela? Yo me hacía esa misma pregunta cuando empecé. Me frustraba un poco que mis líneas parecieran «escalonadas» o que no tuvieran esa gracia natural que tienen los tallos de las flores en la naturaleza.
El punto de tallo es, probablemente, la primera puntada que todas aprendemos, pero también es la que más matices esconde. Es versátil, elegante y, cuando aprendes a escuchar al hilo y a la aguja, se vuelve un proceso casi meditativo. ¿Te ha pasado alguna vez que empiezas a bordar y el tiempo vuela? A eso me refiero.
- ¿Qué es exactamente el punto de tallo y por qué lo vas a amar?
- Materiales: No todo el hilo sirve para lo mismo
- Preparando el terreno: El diseño y el traspaso
- El paso a paso fundamental: La técnica clásica
- El secreto mejor guardado: La posición del hilo
- ¿Arriba o abajo? ¿Izquierda o derecha?
- Curvas sinuosas: Cómo dominar los giros sin morir en el intento
- Relleno con punto de tallo: Textura que enamora
- Errores comunes (y cómo solucionarlos sin tirar el bastidor por la ventana)
- Variaciones creativas: ¡Saca a la artista que llevas dentro!
- Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre el Punto de Tallo
- ¿Es lo mismo el punto de tallo que el punto de esquema?
- ¿Se puede hacer punto de tallo en telas elásticas como una camiseta?
- ¿Qué hago si me quedo sin hilo en mitad de una curva?
- ¿Cuántas hebras debo usar?
- Preparación y marcado
- La primera puntada de anclaje
- El retorno al punto medio
- Mantener la secuencia de la "cuerda"
- Adaptación en curvas
- Remate invisible
- ¿Te animas a probarlo?
¿Qué es exactamente el punto de tallo y por qué lo vas a amar?
Antes de meter las manos en la masa (o en la tela), hablemos de qué hace que el punto de tallo sea tan especial. En el mundo del bordado se le conoce como stem stitch y es una puntada de contorno.
Su principal característica es que las puntadas se solapan ligeramente, creando un efecto de relieve que recuerda a una cuerda torcida. Es ideal para:
- Dibujar líneas curvas con mucha suavidad.
- Crear contornos definidos pero con textura.
- Rellenar figuras si se trabaja de forma muy junta.
- Letras bordadas (¡mi uso favorito!).
Lo que más me gusta de este punto es que tiene «personalidad». No es una línea plana y aburrida; tiene volumen y una dirección clara. Lo mejor es que, una vez que entiendes la lógica de hacia dónde echar el hilo, el resto es coser y cantar.
Materiales: No todo el hilo sirve para lo mismo
Si eres de las mías, seguro que tienes una caja llena de hilos de mil colores que has ido acumulando. Pero, ¿sabías que el material que elijas puede cambiar totalmente el look de tu punto de tallo?
La elección de la tela
Para practicar el punto de tallo, te recomiendo empezar con una tela que no sea demasiado elástica. Un lino de trama cerrada o una loneta de algodón fina son perfectos para este punto. Si la tela es muy abierta, el punto de tallo puede «hundirse» y perder esa forma de cuerda tan bonita.
Los hilos: El alma del proyecto
Aquí es donde ocurre la magia.
- Algodón Mouline: es el clásico de seis hebras. Yo suelo usar 2 o 3 hebras para un acabado delicado, pero si quieres algo con mucha fuerza, ¡puedes usar las seis!
- Algodón Perlé: este es fantástico para el punto de tallo porque ya viene torcido. Al bordar, la torsión del hilo se suma a la de la puntada y el resultado es súper profesional.
- Lanas finas: si buscas algo más rústico o con mucho relieve.
Agujas y bastidor
¡No me cansaré de decirlo! El bastidor es tu mejor amigo. Para que el punto de tallo quede uniforme, la tela tiene que estar tensa como un tambor. En cuanto a la aguja, usa una que tenga el ojo lo suficientemente grande para que el hilo no sufra al pasar, pero que no deje un agujero enorme en la tela.
Preparando el terreno: El diseño y el traspaso
Antes de dar la primera puntada, tenemos que decidir qué vamos a bordar. Como estamos hablando del punto de tallo, ¿qué te parece si dibujamos una rama con algunas curvas sinuosas? Es la mejor forma de practicar.
Puedes usar un rotulador que se borra con el calor (esos que usamos todas, ¡son un invento divino!), o simplemente, un lápiz fino. Lo importante es que la línea sea clara porque el secreto de un buen punto de tallo es seguir la guía con precisión milimétrica.
¿Tienes ya tus materiales listos? ¿Has elegido ese color de hilo que te hace sonreír? Pues vamos a empezar con la técnica pura.
El paso a paso fundamental: La técnica clásica
Vamos al lío. Imagina que tienes tu línea dibujada frente a ti.
- El inicio: saca la aguja por el inicio de la línea (punto A). Tira del hilo hasta el final (o haz un nudo pequeño si prefieres, aunque yo soy fan de esconder la hebra más adelante).
- La primera zancada: clava la aguja un poco más adelante en la línea, pero —y aquí está el truco— no tires de todo el hilo todavía. Deja un pequeño bucle.
- El retorno: saca la aguja justo en la mitad de esa puntada asegurándote de que el hilo que ha quedado suelto esté siempre a un lado de la aguja. Normalmente, para el punto de tallo tradicional, mantenemos el hilo a la derecha de la aguja si somos diestras.
- La secuencia: ahora, vuelve a clavar la aguja más adelante y sal de nuevo por el agujero donde terminó la puntada anterior.
El secreto mejor guardado: La posición del hilo
Este es el error número uno que veo en mis talleres y lo que más frustración genera. Para que el punto de tallo se vea como una cuerda continua y elegante, el hilo sobrante debe estar siempre al mismo lado de la aguja.
Si estás bordando una línea recta y decides que el hilo esté por debajo de la aguja, mantenlo ahí hasta el final. Si en mitad del camino cambias el hilo hacia arriba, la «torsión» de la cuerda se romperá y verás un corte extraño en el diseño. Es como si la cuerda se hubiera desenrollado de repente.
¿Arriba o abajo? ¿Izquierda o derecha?
Aquí entra en juego la dirección en la que bordas.
- Si bordas de izquierda a derecha, lo más común es mantener el hilo por debajo de la línea que estás siguiendo.
- Si eres zurda y bordas de derecha a izquierda, la lógica se invierte para que tu mano no tape la visión del dibujo.
¿Por qué es esto tan importante? Porque si mantienes el hilo por debajo (o a la derecha), el punto de tallo tendrá un aspecto más voluminoso. Si lo haces al revés, estarás haciendo algo muy similar llamado punto de esquema o outline stitch. Son primos hermanos, pero el resultado visual es ligeramente distinto. El punto de esquema es más plano y fino.
Curvas sinuosas: Cómo dominar los giros sin morir en el intento
Aquí es donde el punto de tallo saca pecho y demuestra por qué es el rey. A diferencia del punto atrás (backstitch), que en las curvas puede verse un poco «pixelado» o con picos, el punto de tallo se adapta de maravilla. Pero hay un truco maestro.
La regla de oro de la longitud
Cuando bordes una línea recta, puedes permitirte el lujo de dar puntadas un poco más largas (de unos 4 o 5 milímetros). Sin embargo, en cuanto la curva se vuelva cerrada (imagina el rizo de una letra o el borde de un pétalo), tienes que acortar la puntada.
Cuanto más cerrada sea la curva, más cortas deben ser tus puntadas. Al hacerlas pequeñas, permites que la torsión del hilo «abrace» el dibujo y la transición sea tan suave que no se note dónde termina una puntada y empieza la siguiente.
¿Hacia dónde echo el hilo en la curva?
Apunta esto, porque te va a cambiar la vida: para que la curva quede perfecta, el hilo siempre debe quedar hacia el exterior de la curva.
- Si estás bordando un círculo en el sentido de las agujas del reloj, mantén el hilo hacia el exterior del círculo.
- Esto hace que la lazada «rellene» el borde externo y la línea se vea mucho más sólida y definida. Si lo pones hacia el interior, la línea tenderá a verse más delgada y los puntos se separarán un poco.
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Relleno con punto de tallo: Textura que enamora
¿Sabías que no solo sirve para líneas? El punto de tallo es una opción de relleno increíble para darle una textura orgánica a tus diseños. Yo lo uso muchísimo para rellenar troncos de árboles o pétalos de flores grandes.
Cómo hacerlo paso a paso:
- Borda el contorno de la figura con punto de tallo.
- Haz una segunda fila de puntadas justo al lado de la primera, lo más pegada posible.
- El truco del experto: asegúrate de que las puntadas de la segunda fila estén «desplazadas» respecto a la primera. Es decir, que el centro de la puntada de la fila 2 coincida con la unión de las puntadas de la fila 1. Como si fueran ladrillos en una pared.
- Mantén siempre el hilo hacia el mismo lado en todas las filas para que la dirección de la «cuerda» sea uniforme.
El resultado es una superficie con un relieve precioso que atrapa la luz de una manera que el punto de relleno plano jamás conseguirá. Es una técnica que requiere paciencia, pero el efecto visual es tan profesional que merece la pena cada minuto.
Errores comunes (y cómo solucionarlos sin tirar el bastidor por la ventana)
Incluso después de años bordando, a veces el punto de tallo nos juega malas pasadas. Aquí te dejo los «auxilios» más comunes:
- «Mi punto parece una línea de puntos separados»: Probablemente estás sacando la aguja demasiado lejos del final de la puntada anterior. Recuerda que la aguja debe salir por el mismo agujero donde terminó la puntada anterior o justo en medio de la lazada.
- «El hilo se me deshilacha»: El punto de tallo ejerce mucha fricción sobre el hilo al pasar tantas veces por el mismo sitio. Prueba a usar hebras más cortas (no más largas que la distancia de tu codo a la punta de tus dedos), o usa un poco de cera de abeja para proteger el hilo.
- «La tela se frunce»: Estás apretando demasiado. El punto de tallo debe reposar sobre la tela, no estrangularla. Relaja la mano y mantén la tensión justa.
Variaciones creativas: ¡Saca a la artista que llevas dentro!
A veces, el punto de tallo básico se nos queda corto cuando queremos representar texturas más complejas. Aquí te presento mis tres variaciones favoritas para cuando me siento especialmente creativa.
1. El Punto de Tallo Alternado
Esta es una joya para crear bordes decorativos. En lugar de mantener el hilo siempre al mismo lado de la aguja, lo vas cambiando en cada puntada.
- Haz una puntada con el hilo a la derecha.
- Haz la siguiente con el hilo a la izquierda.
- Repite el proceso. El resultado no es una cuerda torcida, sino una línea que parece una pequeña trenza o un zigzag muy cerrado. Es ideal para bordes de mantelería o para darle un toque diferente a los tallos de las flores silvestres.
2. Punto de Tallo Batido (Whipped Stem Stitch)
¿Quieres que tu línea parezca una cuerda de barco real o un cordón grueso? Esta técnica es mágica.
- Primero, borda una línea normal en punto de tallo.
- Luego, con un hilo del mismo color (o uno que contraste para un efecto caramelo), pasa la aguja por debajo de cada una de las puntadas de tallo sin pinchar la tela.
- El hilo nuevo se va enrollando sobre la base, ocultando las uniones y creando un relieve cilíndrico espectacular.
3. Degradados con Punto de Tallo
¿Quién dijo que un tallo tiene que ser solo verde? Una técnica que uso mucho para dar profundidad es el mezclado de hebras. Si estás usando hilo Mouline (el de 6 hebras), prueba a poner 2 hebras de un verde oscuro y 1 hebra de un verde más claro. Al bordar el punto de tallo, la torsión natural del punto mezclará los colores de forma orgánica, creando un efecto de luz y sombra que parece pintado con pincel.
Después de muchos metros de hilo gastados, he aprendido que los detalles invisibles son los que marcan la diferencia. Aquí van unos cuantos consejos que no suelen venir en los kits de bordado:
- La longitud de la hebra: no seas ambiciosa con el largo del hilo. Yo sé que da pereza enhebrar la aguja a cada rato, pero el punto de tallo desgasta mucho el hilo por el roce constante. Si usas una hebra muy larga, al final del tramo el hilo estará feo, sin brillo y con pelusilla.
- La dirección de la luz: si vas a rellenar una superficie grande, piensa desde dónde viene la luz en tu dibujo. El relieve del punto de tallo proyecta sombras minúsculas. Si bordas todas las filas en la misma dirección, la textura será uniforme. Si cambias la dirección en algunas filas, crearás un juego de luces fascinante.
- El remate: no hagas nudos si puedes evitarlo. Pasa el hilo sobrante por detrás de las puntadas que ya has hecho. Al ser un punto con bastante cuerpo por detrás también, queda muy bien sujeto y el revés de tu bordado se verá limpio. ¡Un revés limpio es el orgullo de cualquier bordadora!
Preguntas Frecuentes (FAQ) sobre el Punto de Tallo
¿Es lo mismo el punto de tallo que el punto de esquema?
Casi, pero no. Como te comentaba antes, la diferencia es la posición del hilo respecto a la aguja. En el punto de tallo, el hilo queda hacia el exterior de la dirección de bordado (normalmente abajo/derecha), lo que da más volumen. En el punto de esquema (outline stitch), el hilo queda hacia el interior (arriba/izquierda), resultando en una línea más delgada.
¿Se puede hacer punto de tallo en telas elásticas como una camiseta?
Sí, pero con cuidado. Necesitarás una entretela estabilizadora por detrás para que, al tensar en el bastidor, la tela no se deforme. Si no la usas, al quitar el bastidor el punto se encogerá y la tela hará arrugas feas.
¿Qué hago si me quedo sin hilo en mitad de una curva?
¡No entres en pánico! Termina la puntada clavando la aguja de forma normal. Remata por detrás. Con el hilo nuevo, saca la aguja exactamente en el punto donde debería haber salido la aguja si hubieras continuado (generalmente, en la mitad de la última puntada o al final de la anterior). Así la transición será invisible.
¿Cuántas hebras debo usar?
Depende del efecto que busques. Para algo muy fino y botánico, 1 o 2 hebras. Para letras que necesiten leerse bien a distancia, 3 o 4. Para rellenos con mucha textura, ¡lánzate con las 6!
Aprende a dominar el punto de tallo (stem stitch) con esta guía visual paso a paso. Descubrirás el secreto para conseguir ese relieve tipo cordoncillo tan característico, perfecto para bordar tallos de flores, letras y contornos definidos. Tanto si eres principiante como si buscas perfeccionar tu técnica para tus proyectos de decoración en 2026, este tutorial con consejos de experta te ayudará a lograr líneas fluidas y curvas impecables en cada puntada.»
Tiempo total: 15 minutos
Preparación y marcado
Tensa la tela en el bastidor hasta que suene como un tambor. Dibuja una línea recta o curva con el marcador para que te sirva de guía. Corta una hebra de hilo de unos 50 cm para evitar enredos y enhebra tu aguja.
La primera puntada de anclaje
Saca la aguja por el inicio de la línea (punto A). Clava la aguja unos 4 o 5 milímetros más adelante (punto B). Antes de tirar del hilo por completo, deja un pequeño bucle o lazada sobre la tela.
El retorno al punto medio
Saca la aguja justo en la mitad de la puntada que acabas de dar (punto C). Asegúrate de que la aguja salga siempre por el mismo lado del hilo (normalmente hacia abajo o a la derecha de la línea guía). Ahora sí, tira del hilo suavemente para cerrar el bucle.
Mantener la secuencia de la «cuerda»
Avanza otros 4 o 5 milímetros y clava la aguja (punto D). Vuelve a sacar la aguja en el agujero donde terminó la puntada anterior. Es vital que el hilo sobrante esté siempre en la misma posición (arriba o abajo) para no romper el efecto de cordón torcido.
Adaptación en curvas
Si tu línea guía es curva, reduce la longitud de las puntadas a 2 o 3 milímetros. Al hacerlas más cortas, el hilo se adaptará mejor al giro y evitarás que se vean ángulos extraños o picos en el diseño.
Remate invisible
Al llegar al final de la línea, clava la aguja justo al terminar la última puntada y pásala hacia el revés de la tela. Pasa la aguja por debajo de las últimas 3 o 4 puntadas traseras para asegurar el hilo sin necesidad de hacer nudos gruesos.
Herramientas:
- Bastidor de bordado, Aguja de ojo alargado, Tijeras de costura.
Materiales: Tela de lino o algodón (tipo loneta), Hilo Mouliné o Perlé, Marcador de tela hidrosoluble.
¿Te animas a probarlo?
Bordar es mucho más que pasar un hilo por una tela. Es un momento para ti, para bajar las revoluciones del día y crear algo con tus propias manos. El punto de tallo es el compañero perfecto para este viaje porque es agradecido, fácil de aprender y con posibilidades infinitas.
Me encantaría saber qué te ha parecido esta guía. ¿Hay alguna parte que te cueste más? ¿Tienes algún truco que quieras compartir con la comunidad? ¡Déjame un comentario abajo! Me hace muchísima ilusión leer vuestras experiencias y ver cómo vuestros diseños cobran vida.
Y si te ha gustado, no dudes en compartirlo con esa amiga que siempre dice que quiere empezar a bordar pero no se atreve. ¡Es el momento perfecto!





