como empezar tu labor de punto

Cómo empezar tu labor de punto a dos agujas

Descubre como empezar tu labor de punto a dos agujas con esta guía definitiva para principiantes. Aprende a montar puntos, elegir materiales y dominar las dos agujas con trucos infalibles y un lenguaje sencillo. ¡Empieza hoy tu aventura creativa!

Si estás aquí, es porque has sentido esa llamada. Has visto una lana preciosa en una tienda, o a alguien tejiendo en el metro con una paz envidiable, y has dicho: «Yo quiero eso». Te entiendo perfectamente. Tejer tiene algo magnético. Es esa mezcla de ritmo, textura y la satisfacción increíble de decir «esto lo he hecho yo».

Pero no nos engañemos, al principio, ver esas dos varas de metal y un ovillo enredado puede imponer un poco. ¿Por dónde se empieza? ¿Qué aguja es la buena? ¿Por qué mi tejido parece un colador? Tranquilidad. Vamos a desgranar todo esto paso a paso.

Contenidos
  1. Materiales para empezar tu labor de punto
  2. Preparando el terreno: antes de empezar tu labor de punto
  3. El primer gran paso: Cómo montar puntos
  4. Tu primer movimiento maestro: El Punto del Derecho
  5. El reverso de la moneda: El Punto del Revés
  6. Cómo leer tu tejido: ¿Derecho o Revés?
  7. La tensión: ese equilibrio zen entre apretar y soltar
  8. El punto elástico: el inicio clásico de cualquier proyecto
  9. Cómo solucionar los "gremlins" de las primeras vueltas al empezar tu labor de punto
  10. La importancia de la primera fila al empezar tu labor de punto
  11. Preguntas frecuentes sobre empezar tu labor de punto.
  12. El secreto del borde perfecto: el punto de orillo
  13. Cómo evitar que el inicio se "abra" o quede flojo
  14. La importancia de las primeras 5 vueltas al empezar tu labor de punto: el "asentamiento"

Esta entrada puede contener enlaces afiliados, si compras a través de ellos apoyas mi trabajo (sin coste extra para ti)

Materiales para empezar tu labor de punto

Cuando empiezas, la tentación de comprar todo el pasillo de la mercería es real. Lo sé, yo también he pasado por ahí. Pero para no frustrarte, necesitas calidad, no cantidad. No hace falta que te hipoteques, pero elegir bien los materiales es la diferencia entre disfrutar del proceso o querer lanzar las agujas por la ventana a los diez minutos.

Las agujas: tus nuevas mejores amigas

No todas las agujas son iguales. Las hay de metal, de bambú, de plástico y de madera. Para empezar tu labor de punto, mi recomendación es rotunda: vete a por el bambú o la madera.

¿Por qué? Porque el metal resbala mucho. Si eres principiante, tus puntos se van a querer escapar constantemente, y eso estresa. La madera «agarra» un poquito más el hilo, dándote ese control extra que necesitas, mientras tus dedos aprenden los movimientos.

En cuanto al grosor, busca algo intermedio. Ni palillos de dientes ni troncos de árbol. Unas agujas de 5 mm o 5.5 mm son el punto dulce. Se ven bien los puntos, avanzas rápido (vital para mantener la motivación), y no cansan tanto las manos.

El hilo: no te dejes engañar por los colorines

Sé que esa lana con pelitos, lentejuelas y cambios de color neón te está llamando, pero ¡huye! Al menos, de momento. Para tu primera labor necesitas un hilo que te facilite las cosas.

Lo ideal es una lana de mezcla (lana y acrílico), o un algodón grueso que sea liso. Evita los hilos oscuros (negro, azul marino), porque no verás dónde pinchar. Ve a por colores claros o vibrantes donde cada «v» del punto sea clara como el agua. Asegúrate de que el grosor del hilo coincida con el de tus agujas (en la etiqueta del ovillo siempre viene un dibujito con la recomendación).

El kit de supervivencia extra

Aparte de las agujas y la lana, ten a mano:

  • Unas tijeras que corten bien.
  • Una aguja lanera (es como una aguja de coser pero gorda y sin punta), para rematar los hilos al final.
  • Unos marcadores de puntos (pueden ser simples clips o trocitos de lana de otro color).

Preparando el terreno: antes de empezar tu labor de punto

Antes de lanzarte a montar puntos como si no hubiera un mañana, hay un par de cosas que me gustaría contarte. Tejer es un ejercicio de paciencia y de conexión con el momento presente. Si vienes con estrés del trabajo, no esperes que la primera fila te salga perfecta.

Tómate un momento para sentir el tacto de la lana. Huele a hogar, ¿verdad? Acomódate en un sitio con buena luz (importantísimo para no forzar la vista), y con un respaldo cómodo. Tus hombros te lo agradecerán después de una hora de «clack-clack».

Entender la etiqueta

Ese papelito que envuelve el ovillo no es basura. Es el manual de instrucciones. Ahí te dice:

  1. El peso (gramos) y la longitud (metros).
  2. La composición (¿es oveja merina, es algodón, es sintético?).
  3. El número de aguja recomendado.
  4. La muestra de tensión, que son esos numeritos que te dicen cuántos puntos entran en un cuadrado de 10×10 cm. De momento no te obsesiones con esto, pero quédate con que existe.

El primer gran paso: Cómo montar puntos

Montar puntos es, básicamente, crear la base sobre la que vas a construir todo tu proyecto. Es como poner los cimientos de una casa. Si están torcidos o demasiado apretados, el resto va a sufrir. Pero no te agobies, que hay trucos para que esto fluya.

Existen mil formas de montar puntos, pero yo te voy a enseñar la que más me gusta por su elasticidad y porque sirve para casi todo: el montaje de hebra larga (o long tail cast-on).

Calcula la hebra: el dilema de la cuerda

Lo primero es dejar una «cola» de hilo lo suficientemente larga. Un truco de abuela que nunca falla: envuelve el hilo alrededor de la aguja tantas veces como puntos quieras montar, y luego deja un palmo extra. Así te aseguras de que no te quedas a medias cuando te falten tres puntos para terminar la fila (algo que da mucha rabia, créeme).

El nudo corredizo: el ancla de tu labor

Haz un bucle con el hilo, mete los dedos por dentro y saca la hebra larga. ¡Tachán! Ya tienes tu primer punto. Mételo en la aguja y tira suavemente. No lo aprietes como si le fuera la vida en ello. La aguja tiene que poder deslizarse por dentro del punto sin esfuerzo.

La técnica de la pinza o la honda

Sujeta las dos hebras (la que va al ovillo y la que sobra), con los dedos meñique, anular y corazón. Mete el índice entre las dos hebras y ábrelos. Verás que se forma una especie de honda.

  1. Baja la aguja hacia ti.
  2. Pásala por debajo del hilo del índice (de fuera hacia dentro).
  3. Engancha el hilo que está en el índice.
  4. Sácalo por el hueco que se ha formado.
  5. Suelta el pulgar, vuelve a tensar… ¡y ya tienes otro punto!

Repite esto hasta que tengas, por ejemplo, 20 puntos. Hazlo con ritmo, sin prisa. Si ves que te quedan muy apretados, un truco de profesional es montar los puntos usando las dos agujas juntas y luego sacar una. Así te aseguras de que la primera vuelta no sea un suplicio de tejer.

Para que no te queden dudas mira el video en YouTube, una imagen vale más que mil palabras

https://youtu.be/YpMKhQBGAVg

Tu primer movimiento maestro: El Punto del Derecho

Si el montaje de puntos son los cimientos, el punto del derecho es el ladrillo principal para empezar tu labor de punto. Lo llamamos «punto bobo» o «punto santa clara» cuando tejemos todas las vueltas así. Es el punto más agradecido del mundo porque crea una textura mullidita y elástica que perdona todos los errores de principiante.

La danza de las agujas

Sujeta la aguja con los puntos en la mano izquierda y la aguja vacía en la derecha.

  1. Pincha: mete la aguja derecha por el primer punto de la izquierda, de abajo hacia arriba y de izquierda a derecha. La aguja derecha debe quedar por detrás de la izquierda, formando una «X».
  2. Lanza: coge la hebra que viene del ovillo y pásala por encima de la aguja derecha (de atrás hacia adelante).
  3. Saca: con mucho cuidado, usa la punta de la aguja derecha para arrastrar esa hebra a través del punto viejo. Ahora tienes un bucle nuevo en la aguja derecha.
  4. Suelta: desliza el punto viejo fuera de la aguja izquierda.

¡Ya está! Has tejido tu primer punto del derecho. Sigue así hasta el final de la aguja. Cuando termines, cambia las agujas de mano y vuelve a empezar. Al principio te sentirás como si tus dedos fueran de madera, pero te prometo que al cabo de diez filas, tus manos empezarán a moverse solas. Es pura memoria muscular.

El reverso de la moneda: El Punto del Revés

Para ser un tejedor o tejedora de nivel, necesitas conocer al «hermano rebelde» del derecho: el punto del revés. Es exactamente lo contrario y, aunque al principio parece un poco más mañoso, es esencial para hacer el famoso punto elástico (el de los puños de los jerséis,) o el punto jersey (el que queda liso por un lado y con montañitas por el otro).

La diferencia clave: el hilo por delante

Para tejer del derecho, el hilo siempre está atrás. Para el revés, tienes que pasar el hilo hacia adelante, entre las dos puntas de las agujas.

  1. Pincha: mete la aguja derecha por el punto de la izquierda, pero esta vez de derecha a izquierda y por delante de la aguja izquierda.
  2. Lanza: pasa la hebra por encima de la aguja derecha.
  3. Saca: empuja la aguja derecha hacia atrás para que el hilo pase por el centro del punto.
  4. Suelta: deja caer el punto viejo de la aguja izquierda.

Cómo leer tu tejido: ¿Derecho o Revés?

Esto es fundamental para no perderte. El punto del derecho parece una pequeña «V». El punto del revés parece un bultito horizontal, como una pequeña bufanda o un nudo.

Aprender a distinguir esto te da superpoderes. Ya no necesitarás contar filas obsesivamente, simplemente mirarás tu labor y ella te dirá qué toca hacer. Si ves una V, teje del derecho. Si ves un bultito, teje del revés. Así de fácil es el lenguaje secreto de la lana.

La tensión: ese equilibrio zen entre apretar y soltar

Uno de los mayores retos al empezar tu labor de punto es la tensión. Los principiantes solemos tener dos modos: «modo amarre de barco» (apretamos tanto que no entra ni una aguja) o «modo red de pesca» (dejamos los puntos tan sueltos que el tejido parece un colador).

Escucha a tus manos. Si notas que te duelen o que los dedos se te ponen blancos, estás apretando demasiado. Relaja los hombros, respira y deja que el hilo corra por tus dedos de forma natural. El truco está en que el punto abrace la aguja, pero que pueda deslizarse por ella sin tener que hacer fuerza.

El truco del dedo guía

Para controlar el hilo que viene del ovillo, a mí me gusta pasarlo por encima del dedo índice y luego darle una vuelta al meñique. Esto crea un freno natural. Tú decides cuánto hilo sueltas. No hay una forma «correcta» universal, busca la postura que a ti te resulte más fluida. Si eres de los que teje apretado, usa agujas medio número más grandes de lo que pide la lana; si tejes flojo, baja medio número.

El punto elástico: el inicio clásico de cualquier proyecto

Si estás pensando en hacer un jersey o un gorro, no querrás que el borde se enrolle sobre sí mismo (algo que pasa siempre si solo tejes del derecho). Para evitarlo, empezamos la labor con el punto elástico.

Es como un baile: uno del derecho, uno del revés.

  1. Tejes un punto del derecho (hilo atrás).
  2. Pasas el hilo hacia adelante (entre las agujas).
  3. Tejes un punto del revés.
  4. Vuelves a pasar el hilo hacia atrás.

Al principio es un poco lío recordar mover el hilo de adelante a atrás, pero es lo que hace que el borde sea elástico y quede profesional. Si te saltas el paso de mover el hilo, crearás un agujero (una «hebra»), que es el error número uno del novato.

Cómo solucionar los «gremlins» de las primeras vueltas al empezar tu labor de punto

Cuando empiezas, parece que el tejido tiene vida propia y, a veces, pasan cosas raras. No entres en pánico, no hay nada que no tenga solución.

¿Por qué tengo más puntos que cuando empecé?

Esto es súper común al empezar tu labor de punto. Suele pasar por dos motivos:

  1. Al empezar la vuelta, tiras del hilo hacia arriba y el primer punto parece que son dos. ¡Cuidado! Asegúrate de que el hilo esté hacia abajo antes de pinchar.
  2. Has hecho una lazada sin querer al mover el hilo de posición. Si te sobran puntos, no pasa nada: teje dos puntos juntos en la siguiente vuelta y aquí no ha pasado nada. Estamos aprendiendo, se permite la imperfección.

El misterio de los puntos caídos

Si ves un bucle suelto que se va «deshaciendo» hacia abajo, ¡stop! No hace falta deshacer todo. Coge un ganchillo o la punta de la otra aguja, pesca ese bucle y ve subiéndolo, enganchándolo en las hebras horizontales hasta llegar arriba. Es como subir una escalera.

La importancia de la primera fila al empezar tu labor de punto

La primera vuelta después de montar los puntos es la más difícil. Los puntos están un poco rígidos y cuesta meter la aguja. Ten paciencia. Una vez superes esa «valla», la segunda vuelta será mucho más sencilla.

Un consejo de oro: no tejas el primer punto de cada vuelta. Simplemente pásalo de la aguja izquierda a la derecha sin tejerlo. ¿Por qué? Porque así crearás un borde lateral (el orillo) limpio y trenzado, que hará que coser las piezas después sea un paseo por el campo o que, si es una bufanda, quede recta y bonita

Preguntas frecuentes sobre empezar tu labor de punto.

¿Qué hago si se me acaba el ovillo a mitad de la fila?

¡Nunca hagas un nudo en medio! Lo ideal es empezar el nuevo ovillo al principio de una vuelta. Si no te queda otra, une los hilos con un nudo invisible o, simplemente, deja las dos hebras largas y luego escóndelas con la aguja lanera.

¿Puedo tejer si tengo las manos tensas o me duelen?

Haz descansos cada 20 o 30 minutos. Estira las muñecas y abre y cierra las manos. Tejer debe ser un placer, no una tortura china. Si te duele mucho, revisa tu postura: puede que estés apretando las agujas como si fueran a salir volando.

¿Cómo sé cuánta lana voy a necesitar?

Depende mucho del punto y del grosor. Un consejo de amiga: compra siempre un ovillo de más. Es mejor que sobre a que te falten diez metros y descubras que en la tienda ya no queda el mismo lote de teñido (porque sí, el color puede variar sutilmente entre lotes).

¿Se puede deshacer si me equivoco?

¡Claro! En el mundo del punto lo llamamos «hacer rrrrrip» (como el sonido de una rana). No le tengas miedo a deshacer, es la mejor forma de aprender. A veces hay que dar un paso atrás para dar dos hacia adelante.

¿Qué es mejor para empezar, lana natural o sintética?

Para las primeras prácticas, una mezcla al 50% es ideal.

¿Qué hago si el hilo se me deshilacha al montar los puntos?

A veces, si retorcemos mucho la lana al montar, las hebras se separan. Si te pasa, suelta el hilo, deja que el ovillo cuelgue un poco para que recupere su torsión natural y vuelve a empezar. Un hilo bien torcido es más fácil de tejer.

¿Es normal que la primera vuelta sea mucho más difícil que las demás?

Sí, totalmente. Al montar los puntos solemos apretar inconscientemente. No te desesperes, a partir de la tercera vuelta notarás que la aguja entra «sola».

¿Puedo empezar directamente con el punto que quiera?

Poder, puedes, pero siempre es mejor empezar con unas vueltas de punto elástico o punto bobo (todo del derecho) para que el borde no se enrolle como un pergamino. Dale a tu labor un marco sólido.

¿Cómo sé si el hilo es demasiado fino para mis agujas?

Si al empezar ves que hay más aire que lana entre punto y punto, tus agujas son demasiado grandes. El tejido debe verse tupido pero flexible, no como una red de pescar.

¿Qué pasa si me sobran puntos al terminar la primera vuelta?

Lo más probable es que hayas pinchado en la «pata» del punto anterior. No pasa nada, deshaz esa vuelta con cuidado y vuelve a empezar. Es mejor corregirlo ahora que cuando lleves 20 centímetros.

El secreto del borde perfecto: el punto de orillo

Cuando empiezas una labor, el mayor miedo es que los bordes queden «mordidos» o irregulares. Para que tu bufanda, manta o pieza de jersey suba recta como una columna, tienes que dominar el punto de orillo.

Es un truco tan tonto como efectivo: el primer punto de cada vuelta no se teje. Simplemente, lo pasas de la aguja izquierda a la derecha como si fueras a tejerlo del derecho, pero sin echar hebra. Al hacer esto, creas una cadena de espigas en el lateral que hace que el borde quede firme y no se enrolle. Es la diferencia entre un trabajo de principiante y uno de alguien que sabe lo que hace.

Cómo evitar que el inicio se «abra» o quede flojo

¿Te ha pasado que el primer punto de la labor parece un agujero gigante? Es un clásico. Para evitarlo, cuando tejas el segundo punto de la vuelta, tira un poquito más del hilo del ovillo. Eso tensará el primer punto (el que acabas de deslizar), y hará que la esquina quede compacta.

El dilema del hilo sobrante: ¿qué hago con la «cola»?

Al montar los puntos, te quedará un trozo de hilo colgando. No lo cortes todavía. Ese hilo es tu brújula:

  • Te indica cuál es el derecho de la labor.
  • Sirve para sujetar el tejido si notas que el primer punto baila demasiado.
  • Si se te descoloca algún punto de la base, puedes usarlo para «remendar» ese inicio antes de esconderlo.

La importancia de las primeras 5 vueltas al empezar tu labor de punto: el «asentamiento»

Hasta que no llevas unas 5 o 6 vueltas, el tejido no tiene peso. Esto significa que las agujas se mueven mucho y parece que nada tiene sentido. No juzgues tu trabajo en la fila 2.

A medida que avanzas esas primeras vueltas, el propio peso de la lana hacia abajo ayuda a que la tensión se estabilice. Es como cuando empiezas a correr, los primeros metros son raros, pero luego coges el ritmo.

¿Cómo sé si voy por el buen camino?

Fíjate en la base de tus agujas. Si ves que los puntos están alineados, que no hay bultos extraños y que la aguja entra con un pequeño «clic» agradable, lo estás haciendo de cine. Si notas que la labor se ensancha (porque has añadido puntos sin querer), o se estrecha (porque los has perdido), para, cuenta los puntos y asegúrate de que tienes los mismos que montaste al principio

Cómo empezar tu labor de punto a dos agujas

Tiempo total: 10 minutos

Prepara tu rincón y materiales

Antes de nada, busca un sitio con luz natural y una silla donde tu espalda no sufra. Ten a mano tus agujas de bambú de 5 mm y tu ovillo de lana suave de color claro. Recuerda que estar cómoda es el 50% del éxito para que la tensión de tu hilo sea perfecta desde el minuto uno.

El nudo corredizo (Tu primer punto)

No te compliques. Haz un bucle con la lana, mete los dedos por el centro y tira de la hebra que va al ovillo. Introduce este lazo en una de tus agujas. ¡Ya tienes el primer punto! No lo aprietes demasiado, tiene que deslizarse suavemente si tiras de la aguja.

El montaje de puntos

Usando la técnica de la «pinza» o la «honda» (dejando una hebra larga de unos 40 cm), ve montando puntos en la aguja izquierda. Introduce la aguja, rodea con el hilo y saca el nuevo bucle. Haz esto hasta que tengas unos 20 puntos. Es la base de tu primera muestra de aprendizaje.

La primera vuelta (Punto del Derecho)

Sujeta la aguja con los puntos en la mano izquierda. Pincha el primer punto con la aguja derecha de abajo hacia arriba, echa la hebra por encima y saca el punto nuevo. Recuerda el truco de no apretar en esta vuelta, ya que es la que más cuesta porque los puntos están pegados a la base.

Asienta el borde con el punto de orillo

Para que tu labor no parezca un garabato, a partir de la segunda vuelta, pasa el primer punto de la aguja izquierda a la derecha sin tejerlo. Esto creará una cadena lateral preciosa y profesional. Sigue tejiendo el resto de puntos del derecho hasta terminar la fila.

Herramientas:

  • Agujas de punto (preferiblemente de madera o bambú),
  • Tijeras

Materiales: Un ovillo de lana de grosor medio (DK o Worsted).

¿Te animas a coger las agujas y probar ese punto de orillo que te he contado? Cuéntame en los comentarios qué es lo que más te cuesta al empezar, ¡estaré encantada de echarte una mano y leer tus avances!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Demuestra que eres un ser humano: 1   +   8   =  

Scroll al inicio
×